lunes, 17 de junio de 2013

Franz Kafka


La verdad es indivisible, y por lo tanto no puede conocerse a sí misma; quien quiere conocerla, tiene que ser mentira.

jueves, 13 de junio de 2013

Paul Gauguin


Me gustaría ser un cerdo: solo el hombre puede ser ridículo. 

 En otros tiempos los animales salvajes, los grandes, rugían; hoy están rellenos. Ayer pertenecía yo al siglo decimonoveno; hoy pertenezco al vigésimo, y estoy seguro de que vosotros y yo no vamos a ver el vigesimoprimero. Siendo la vida lo que es, se sueña con la venganza... y hay que contentarse con soñar. Sin embargo, no soy de los que hablan mal de la vida. Se sufre, pero también se disfruta, y por breve que haya sido este goce, es lo que se recuerda. Me gustan los filósofos, salvo cuando me aburren o cuando son pedantes. También me gustan las mujeres, cuando son gordas y viciosas; su inteligencia me molesta; es demasiado espiritual para mí. He deseado siempre tener una amante gorda y nunca la he encontrado. Para mi mayor escarnio, están siempre encintas. 

 No significa esto que no sea yo sensible a la belleza, sino simplemente que mis sentidos no quieren saber nada de ello. Como notaréis, no conozco el amor. Decir "te amo", es algo que me rompería los dientes. Digo esto para mostraros que soy cualquier cosa menos un poeta. ¡Un poeta sin amor! Las mujeres, que son astutas, adivinan esto, y por esa razón las ahuyento.

(Diario íntimo Pág. 9)

miércoles, 12 de junio de 2013

lunes, 10 de junio de 2013

Arthur Schnitzler


 "Conocí a uno que cada tarde se enviaba una carta a sí mismo para no llevarse una decepción al recibir el correo a la mañana siguiente. Pero nunca he sabido si era un imbécil o un sabio".

(RELACIONES Y SOLEDADES/ EDHASA EDITORIAL/ PÁG. 29)

domingo, 9 de junio de 2013

Ana Frank



Martes, 29 de septiembre de 1942

Querida Kitty:

 A los escondidos les pasan cosas muy curiosas. Figúrate que como no tenemos bañera, nos bañamos en una pequeña tina, y como solo la oficina (con esta palabra siempre me refiero a todo el piso de abajo) dispone de agua caliente, los siete nos turnamos para bajar y aprovechar esta gran ventaja. Pero como somos todos tan distintos y la cuestión del pudor y la vergüenza está más desarrollada en unos que en otros, cada miembro de la familia se ha buscado un lugar distinto para bañarse. (…) El miércoles vino el fontanero, y en el lavabo de las oficinas quitó las cañerías que nos abastecen de agua y las volvió a instalar en el pasillo. Este cambio se ha hecho pensando en un invierno frío, para evitar que el agua de la cañería se congele. La visita del fontanero no fue nada placentera. No solo porque durante el día no podíamos dejar correr el agua, sino porque tampoco podíamos ir al retrete. Ya sé que no es muy educado contarte lo que hemos hecho para remediarlo, pero no soy tan pudorosa como para no hablar de estas cosas. Ya al principio de nuestro período de escondidos, papá y yo improvisamos un orinal; al no disponer de uno verdadero, sacrificamos para este fin un frasco de los de hacer conservas. Durante la visita del fontanero, pusimos dichos frascos en la habitación y allí guardamos nuestras necesidades de ese día. Esto me pareció mucho menos desagradable que el hecho de tener que pasarme todo el día sentada sin moverme y sin hablar. No puedes imaginarte lo difícil que le resultó esto a la señorita Cuacua-cuá. Habitualmente ya debemos hablar en voz baja, pero no poder abrir la boca ni moverse es mil veces peor.

 Después de estar tres días seguidos pegada a la silla, tenía el trasero todo duro y dolorido.

 Con unos ejercicios de gimnasia vespertina pude hacer que se me quitara un poco el dolor.

 Tu Ana

viernes, 7 de junio de 2013

Vincent van Gogh



 Últimas cartas desde la locura

 ARLES (octubre de 1888-Mayo de 1889)

 Mi querido Théo:

 Gracias por tu carta; pero mira que esta vez he languidecido; mi dinero se había terminado el jueves, así que hasta el mediodía del lunes, resultó terriblemente largo. Durante esos cuatro días he vivido principalmente de 23 cafés y del pan que todavía tengo que pagar. No es culpa tuya; si la hay es mía. Porque he estado desesperado por ver mis cuadros enmarcados y he pedido demasiado para mi presupuesto, ya que el mes de alquiler y la criada también había que pagarlos. También aun hoy, volveré a arruinarme, porque debo comprar la tela y prepararla yo mismo, ya que la de Tasset no ha venido todavía. ¿Quisieras preguntarle lo más pronto posible si la ha enviado?; 10 metros o por lo menos 5 de tela común a 2 fr. 50. (…) ¿Sabes cuánto me queda para la semana y aún después de 4 días de rígido ayuno? Justo 6 francos. Hoy es lunes, el día mismo que recibo tu carta. He comido a mediodía, pero esta tarde será preciso que coma un pedazo de pan. Y todo continúa sin ninguna novedad, sea en la casa o en los cuadros. Porque no tengo desde hace por lo menos 3 semanas de dónde sacar tres francos...

Cesare Pavese



"Entre las señales que me advierten de que acabo la juventud, la suprema es darme cuenta que la literatura no me interesa ya de veras. Quiero decir que no abro ya los libros con aquella viva ansiosa esperanza de cosas espirituales que, pese a todo, sentía antaño. Leo y me gustaría leer cada vez más, pero no recibo ya como antaño las diversas experiencias con entusiasmo, no las fundo ya en sereno tumulto prepoético".

miércoles, 5 de junio de 2013

Philipp Mainländer




 "Quien no teme a la muerte, penetra a una casa envuelta en llamas; quien no teme a la muerte, salta sin vacilar a una desenfrenada riada; quien no teme a la muerte, irrumpe en una tupida lluvia de balas; quien no teme a la muerte, emprende desarmado la lucha contra miles de titanes acorazados; en una palabra, quien no teme a la muerte, es el único que puede hacer algo por los demás, desangrarse por los otros, y tiene, al mismo tiempo, la única felicidad, el único bien deseable en este mundo: la auténtica paz del corazón. Pero quien no sea capaz de soportar más el peso de la vida, debe desecharlo".

martes, 4 de junio de 2013

Arthur Schopenhauer




 "Lejos de ser una negación de la voluntad, el suicidio es un fenómeno de la más fuerte afirmación de la voluntad. Pues la esencia de la negación es que no se detesta el sufrimiento, sino los goces de la vida. El suicida quiere la vida y solo se halla descontento de las condiciones en las cuales se encuentra. Por eso, al destruir el fenómeno individual, no renuncia en modo alguno a la voluntad de vivir, sino tan sólo a la vida. Él quiere la vida, quiere una existencia y una afirmación sin trabas del cuerpo, pero el entrelazamiento de las circunstancias no se lo permite y ello le origina un enorme sufrimiento".

 El mundo como voluntad y representación (Schopenhauer, 1986, Tomo I. Pág.541).

sábado, 25 de mayo de 2013

Buda Gautama



Un elefante, por ejemplo, vive en perfecta armonía con la naturaleza; en un nirvana imperturbable. Buda quería equipararnos a ellos, o a cualquier otro ser vivo. ¡Qué insensatez! Sus pretensiones equivaldrían a pedirle a un loco que dejara de pensar en la luna; a exigirle al grajo que dance con la majestuosidad del cisne.

domingo, 19 de mayo de 2013

Camilo José Cela



La narrativa de Cela no es, desde luego, insuperable; pero sí superlativa. Cuando lo leo, una profunda zozobra me incita a pensar que jamás seré un gran novelista, ni siquiera uno mediocre. Aunque he concluido que esa empatía que parecía reflejar respecto a las miserias de los pobres, de los pobres entre los pobres, no es más que la gélida visión de un crío crecido entre algodones.

 Alguien que se haya desahogado con una cabra por necesidad jamás lo relataría en una novela, y menos con sorna; en todo caso, lo haría en un diario secreto, para purgar el insufrible sentimiento de vergüenza y humillación que le carcome el orgullo.

domingo, 12 de mayo de 2013

Los Santos Inocentes



Cuando Azarías ahorcó al señorito por haberle matado a su Milana bonita se hizo, por un instante, la luz en mi corazón. Poner la otra mejilla es el acto más cobarde, egoísta y desleal que se le puede brindar a las generaciones venideras.

domingo, 21 de abril de 2013

They Shoot Horses, Don't They?



No tengo un autor predilecto, ni un libro, ni una canción, ni una comida; pero después de mucho meditar, con mi limitado intelecto, eso sí, he llegado a la conclusión de que esta película está un peldaño por encima de todas las que he visionado.

Jules Renard




Para triunfar has de echarle agua a tu vino, hasta que no te quede vino.

(DEBOLSILLO/DIARIO 1887-1910/ PÁG. 73)

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Woody Allen


"Existen dos tipos de personas, los horrorosos y los miserables. Los horrorosos son los que tienen algún defecto físico, los miserables todos los demás".

lunes, 19 de noviembre de 2012

Johann Peter Frank


"El hambre y las enfermedades están pintadas sobre la frente de toda la clase trabajadora. Se los reconoce a primera vista. Y cualquiera que los haya observado, no llamaría a esas personas un hombre libre, expresión que ha perdido todo su significado". 

(Johann Peter Frank 1745–1821)


 Se me podría recriminar el hacer apología de ideas decimonónicas, que poca o ninguna vigencia tienen en la actualidad, por rescatar del pasado las palabras arriba expuestas. Pero eso sí, arguyendo para ello razones tan fútiles que no haría falta más que una suave ráfaga de viento para derribarlas ipso facto:

Cierto es que la clase obrera de nuestro tiempo rara vez pasa hambre; pero en su defecto, sus miembros, se ahorcan y se tiran por los balcones por no disponer de medios suficientes para hacer frente al pago de sus hipotecas. La sanidad, bien sabido por todos, es pública, y gratuita en los casos de personas desempleadas; por ejemplo. Pero ante un trasplante de hígado, si solo se dispone de un órgano, en primera instancia estará el ciudadano acaudalado; después el asalariado. En definitiva, no creo que se pueda llamar "hombre libre" a alguien que trabaja nueve horas al día por novecientos euros. Y si a ello se le suma la presión que acarrea el saber que si se renuncia al puesto, en la puerta habrá miles de desempleados esperando a cubrir la vacante por un salario menor y unas condiciones más precarias si cabe, no es de extrañar que más de uno medite seriamente sobre el suicidio.

 Que me tilden de loco, pesimista o agitador; pero de ningún modo transigiré, al menos en espíritu, con semejante genocidio contra la clase trabajadora.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Elias Canetti


Los escritores insufribles no tienen que ser, precisamente, aquellos que no atinan con el lenguaje más adecuado para enlazar las palabras con una harmonía celestial, o los que yerran en la gramática; sino los que, aunque escriban como si sus plumas estuviesen guiadas por la mismísima mano del altísimo, carecen de sentimiento alguno; aquellos que en vez de buscar la inspiración en el corazón, la hallan en el raciocinio, en la enmohecida y apestosa lógica de todos los que, lejos de considerarse enfermos, por su condición de mortales, se conceptúan a sí mismos como criaturas elevadas, elegidas para saborear el don de la existencia.

 No esperaba yo, en Canetti, ninguna revelación; quizás debido a los absurdos prejuicios que me incitan a pensar que todo lo enaltecido por el vulgo está vacío, y que solo los desheredados y los malditos tienen algo que decir. Pero tampoco lo que para mi decepción he encontrado en sus Apuntes: una soporífera letanía de reflexiones incuestionables con la vitola del Premio Nobel.

 Se atisba, sin duda, en sus ideas, una inteligencia superior que no deja cabos sueltos a la hora de adentrarse en los oscuros entresijos de la verdad. Pero todo ello con guantes y mascarilla, con asepsia de quirófano, como si de un cirujano se tratase. Y es que no hay nada más mediocre y hastioso que un escritor que no descubra su alma a la hora de empuñar la pluma.