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miércoles, 26 de junio de 2013
Charles Baudelaire
Es imposible recorrer una gaceta cualquiera, de no importa qué día, qué mes, o qué año, sin tropezar a cada línea con los signos de la perversidad humana más espantosa, al mismo tiempo que con las jactancias más sorprendentes de honradez, de bondad, de caridad y las más descaradas afirmaciones relativas al progreso y a la civilización.
Cualquier diario, de la primera a la última línea, no es más que un tejido de horrores. Guerras, crímenes, robos, impudicias, torturas, crímenes de príncipes o de naciones, crímenes de particulares, una borrachera de atrocidad universal.
Y con ese asqueroso aperitivo, el hombre civilizado acompaña su comida cada mañana. Todo en este mundo transpira crimen: el diario, la pared y el rostro del hombre.
No entiendo cómo una mano pura puede abrir un periódico sin una convulsión de asco.
CHARLES BAUDELAIRE (MI CORAZÓN AL DESNUDO Y OTROS PAPELES ÍNTIMOS)
jueves, 20 de enero de 2011
Charles Baudelaire "El perro y el frasco"
Mi buen perro, mi bello perro, mi amado fifí, acércate
y ven a respirar un perfume excelente adquirido en la mejor
tienda de la ciudad.
El perro, agitando la cola -lo que es en estos pobres
seres, creo, el signo equivalente a la risa y la sonrisa- se
aproxima y, con curiosidad, húnde su naríz húmeda en el frasco
destapado; luego, reculando velozmente con horror, me ladra a
guisa de reproche.
Ah, perro miserable, si te hubiera ofrecido un paquete
de excrementos, lo habrías olfateado con delicia, y quizá
devorado. De este modo, indigno compañero de mi opaca vida, te
pareces al público, a quien jamás hay que ofrecerle perfumes
delicados que lo exasperen, sino inmundicias esmeradamente
elegidas.
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