jueves, 10 de febrero de 2011

Lev Tolstói


"Deseaba con toda mi alma ser bueno; pero era joven, tenía pasiones, y estaba solo, completamente solo, en mi búsqueda del bien. Cada vez que trataba de expresar mis deseos más íntimos, esto es, que quería ser moralmente bueno, no encontraba más que desprecio y burlas; pero cuando me entregaba a las viles pasiones, los demás me elogiaban y alentaban.

La ambición, el ansia de poder, la codicia, la lascivia, el orgullo, la ira, la venganza; todo eso era respetado. Sucumbiendo a esas pasiones, parecía más adulto, y sentía que todos estaban más contentos conmigo".


(ACANTILADO/ CONFESIÓN/ PÁGINA 13)

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